Neonatología

"Entonces, hay un grupo de familiares incapaces de obtener recursos para cubrir sus necesidades… estas carencias y muchas otras son fallas para proteger al niño en nuestra democracia. Todas estas desigualdades nos conciernen a todos: a la comunidad local, al Estado y a la Nación". Mitchell-Nelson

Introducción

La exploración clínica que se realiza en el recién nacido enfermo y que permanece en la incubadora, no varía mucho de la que se practica en recién nacidos sanos. Pero las normas que rigen en los servicios de neonatología exigen cierta sistematización a fin de brindar una atención óptima a los pacientes.

Tanto el interrogatorio inicial a los familiares como el interrogatorio indirecto e iterativo en el curso del día a médicos y enfermeras que atienden al recién nacido, son de inestimable valor; también lo es el control y la cuidadosa lectura del expediente.

La pulcritud del personal médico y del paramédico debe ser escrupulosa. Aunque en algunos hospitales al médico se le exige el cambio de ropa de calle por la estéril que la misma institución proporciona, lo práctico y accesible es usar gorro adecuado, cubre naso-bucal y nariz, y botas. La limpieza de manos y antebrazos, con jabón desinfectante, debe ser cuidadosa; asimismo, el médico debe ponerse bata estéril y en ocasiones guantes.

La inspección estática del recién nacido se inicia con todos los requisitos ya expuestos. Se debe indicar a la enfermera que destape las aberturas (lo que puede hacer el propio médico con los codos) de la incubadora a través de los cuales se introducen las manos para que, mediante maniobras afectuosas y discretas se movilice al recién nacido, se aprecien sus respuestas reflejas, se detecten anomalías, se tomen muestras y se verifiquen algunos parámetros o índices. Se recomienda evitar la luz excesiva, el sonido y las maniobras innecesarias a fin de hacer más placentero el cambio que para el niño significa salir del útero y entrar en un tipo de vida parcialmente independiente

La palpación debe ser metódica y sutil, y casi siempre se realiza con las puntas de los dedos índice y cordial. En la auscultación se requiere la aplicación firme, pero delicada, del fonoendoscopio apropiado en las diversas regiones auscultables del recién nacido; para ello, se utiliza el orificio dispuesto en la tapa de la incubadora a fin de introducir el tubo, en cuyo extremo se atornilla la cápsula

La evaluación clínica de las condiciones en que se encuentra un recién nacido, inmediatamente después del parto, puede establecerse por medio de las principales manifestaciones respiratorias, circulatorias, neurológicas y de coloración de la piel, de acuerdo con el método de la doctora Virginia Apgar y/o calificando los signos respiratorios según el esquema de Silverman y Anderson. Ambos procedimientos implican la calificación a los 30 segundos, a los dos, a los cinco y a los 10 minutos del nacimiento, y en ocasiones aún horas después.

Métodos de valoración clínica en el recién nacido

Apgar

Latidos cardiacos: ausentes (O); con frecuencia menor de 100 por minuto (1); frecuencia mayor de 100 (2).

Esfuerzo respiratorio: ausente (O); deprimido (1); normal (2).

Tono muscular: flaccidez (O); sólo algunas flexiones en miembros (1); movimientos activos normales (2).

Reflejo nasal, provocado por el estímulo de un catéter blando: ausente (O); sólo algunos gestos faciales (1); tos y estornudos (2).

Coloración de la piel: cianosis o palidez acentuadas y generalizadas (O); piel de tórax y abdomen sonrosada y extremidades cianóticas (1); coloración rosada normal (2).

Los números entre paréntesis significan: (O) las peores condiciones; (1) moderadas alteraciones y (2) normalidad. Por tanto, cada uno de los signos se puede calificar; la calificación de 10 corresponde, en consecuencia, a los recién nacidos en condiciones de completa normalidad.

Silverman-Anderson

En el esquema de Silverman-Anderson se evalúan cinco signos, que comprenden:

Asincronismo de los movimientos respiratorios torácicos y abdominales.

Presencia de tiros intercostales.

Tiro xifoideo.

Movimientos y dIlatación de las narinas (aleteo nasal).

Quejido respiratorio audible por medio del estetoscopio o sin él.

Cuando existen movimientos respiratorios torácicos regulares, moderados, con frecuencia normal, sincrónicos con los movimientos abdominales, sin tiros intercostales ni xifoideos, sin aleteo nasal y el ruido respiratorio no se acompaña de quejido respiratorio, la calificación corresponde al grado 0. En cambio, cuando aparecen moderadas alteraciones respiratorias se califican como grado 1. Finalmente, las condiciones francamente patológicas, tales como el asincronismo en los movimientos respiratorios torácicos y abdominales, acompañados de tiros intercostales, acentuada depresión xifoidea en cada inspiración, franco aleteo nasal con dilatación de los orificios nasales y quejido respiratorio apreciable sin estetoscopio, se califican como grado 2.

Cornblath

Otro esquema de calificación es el de M. Cornblath, que incluye:

Apea: a) moderadamente deprimido con buenos latidos cardiacos (4 a 7); b) moderadamente deprimido con ruidos cardiacos débiles (o a 3).

Respiración: escaso recambio aéreo, cianosis, palidez, bloqueo, respiraciones superficiales o intermitentes (4 a 7).

Recién nacido normal: calificación 8 a 10.

Los tres esquemas de referencia permiten establecer práctica y rápidamente el pronóstico y orientar las bases en el manejo del recién nacido. Además de las clasificaciones anteriores, universalmente adoptadas, conviene tener presente la calificación general del recién nacido en relación con los antecedentes de la madre durante el embarazo y el parto, de acuerdo con los criterios de alto riesgo ya descritos.




Prematuro en semi-fowler es explorado a través de las entradas laterales de cierre hermético. Monitores de saturación transcutánea, bombas de infusión, electrocardiograma, frecuencia respiratoria y otros.




Modelo de Neonato con los dispositivos y conexiones útiles en la terapia intensiva. Electrodos, transductores, frecuencia respiratoria (brazo derecho, brazo izquierdo y subcostal izquierdo) tensiómetro y oxímetro.




Reflejo de Moro. Respuesta a un estímulo táctil, luminoso o auditivo con parcial actitud de abrazo o de asirse a algo. Un palmetazo en el colchón lo consigue. Además la cabeza en gota de los prematuros habla de las amiotonías pasajeras o congénitas permanentes.




Investigación del reflejo de prensión. Los dedos del neonato asidos fuertemente a los índices del explorador, cuando éste intenta levantarlo.




Los reflejos plantares coadyuban a reconocer el grado de la insuficiencia piramidal fisiológica del recién nacido y del lactante. Investigación del signo de Babinsky. Se comprime con los pulgares la raíz de los dedos y éstos se engarruñan; se retiran y los dedos se extienden abriéndose.




La flexión del tronco sobre el abdomen del prematuro o del neonato permite una mejor palpación profunda de éste.




El giro del cuerpecito del neonato para después iniciar la palpación posterior colabora a investigar la espasticidad o la laxitud de su desarrollo neuromuscular.




El fonendoscopio común y/o el pequeño, tibiado y contactando estrechamente con los tegumentos para detectar sonidos o ruidos en el pecho. Una mano acaricia las faneras mientas se ausculta el corazón y grandes rasos.




La auscultación posterior del tórax del recién nacido fijado gentilmente en posición ventral sobre el colchón de la mesa de exploración. (Frémitos, estertores, roces, silencios, soplos). Una mano acaricia las fontanelas.




Exploración auscultatoria posterior del tórax del recién nacido pero por intermedio de una mano del explorador que al mismo tiempo lo arrulla y tranquiliza.




Auscultación de la cara lateral del tórax. Se estira hacia arriba el brazo correspondiente con movimientos arrulladores.




Auscultación del abdomen para la investigación de ruidos peristálticos en el posoperatorio del prematuro. La mano del explorador flexiona el tórax sobre el abdomen a través de su cabeza.